Nuestra colaboradora Belén Piñeiro vuelve a ayudarnos con un artículo dedicado a la gestión de las rabietas infantiles. En esta ocasión, nos propone una nueva actividad: el rincón de la calma. Poniéndola en práctica trataremos de que los pequeños consigan tener un momento para tranquilizarse y evitar así el “secuestro emocional” que se vive cuando nos enfadamos. Se trata de la técnica psicológica “tiempo fuera”, que persigue una modificación del comportamiento.

como actuar ante rabietas infantiles

Índice

¿Cómo te sentirías si llegas a casa enfadado tras mantener una discusión acalorada con tu jefe y, al compartirlo con tu pareja, ella te responde algo así como: “No me gusta como te has comportado, vete a tu habitación y reflexiona sobre lo que has hecho”? ¿Le agradecerías su ayuda o más bien te indignaría? ¿Te sentirías agradecido o más bien humillado? ¿Reforzaría su respuesta vuestro lazo de comunicación y confianza? ¿Te apetecería acudir a ella para que te aconseje ante un problema o dificultad en tu vida?

Puedo imaginarme tus respuestas a estas preguntas. Entonces, si vemos que esto no funciona con los mayores, ¿por qué consideramos que con los niños sí lo hace? En ocasiones, los adultos repetimos modelos de conducta ineficaces por inercia, sin pensar en ellos en profundidad. No reflexionamos acerca de por qué hacemos lo que hacemos, ni en cómo se sentirá el niño, ni en las consecuencias de nuestros actos a largo plazo. Ni siquiera nos preguntamos si con nuestra forma de actuar estamos dotando de herramientas útiles a los niños para manejar una situación similar en el futuro, o por el contrario, estamos perjudicando la autoestima del pequeño.

secuestro emocional en el cerebro

Es muy complicado que el niño que ha sido enviado a “la silla de pensar”, realmente se  detenga a reflexionar sobre sus actos y que, sin ayuda, sepa valorar la magnitud del hecho, las otras opciones que tenía de actuación, el daño que ha causado, etc. Es más, lo más probable es que piense sobre lo que hemos hecho nosotros y no él. Estará enfadado con nosotros y pensará en lo injustos e irrespetuosos que hemos sido con él.

Algunos de ellos es muy probable que empleen esos minutos para tramar la forma de vengarse o en cómo conseguir que no les pillen la próxima vez. Otros, estarán pensando en que son malas personas, que no saben relacionarse de una forma adecuada con los demás o que no tienen habilidades para resolver conflictos, lo que puede dañar seriamente su autoestima.

¿Qué hacer entonces ante una rabieta o un mal comportamiento de un niño?

A continuación te proponemos una alternativa muy útil tanto para la escuela, como para utilizar en el hogar.

El cerebro del niño durante la rabieta

Cuando un niño se enfada, el sistema límbico (también conocido como cerebro mamífero o emocional) toma el control en su cerebro, dejando en un segundo plano al neocórtex o cerebro racional. 

Partiendo de esto, es mucho más fácil entender por qué durante una rabieta resulta imposible dialogar o hacer que los pequeños “entren en razón”. Durante esos minutos, los niños están sufriendo un pequeño “secuestro emocional” que les impide pensar con claridad.

La mejor forma de conseguir que su cerebro vuelva a la normalidad, es dejar pasar unos minutos para que el nivel de enfado disminuya, relajando así el sistema límbico y devolviendo el control al neocórtex. 

El tiempo fuera de forma positiva

El tiempo fuera  de forma positivano es el mismo que “la silla de pensar” u otros métodos de crianza tradicional donde se le pide al niño que se retire a “reflexionar” acerca de lo que hizo.

Esta práctica es, en realidad, una forma de castigo pasiva, porque lo que estamos diciéndole al niño es: “vete a tu cuarto solo y castigado”. No le estamos brindando ninguna enseñanza ni habilidad para la vida, sino todo lo contrario, le estamos enviando el mensaje al niño que cada vez que se equivoque, será rechazado y deberá hacerse cargo él solo de sus emociones.

Si, por ejemplo, el niño pega a un compañero en un momento de ira, lo que habrá aprendido en el mejor de los casos, es a reprimir esa emoción. Castigándole en un rincón le estamos diciendo que sentir ira está mal, no le estamos brindando herramientas útiles para utilizar la próxima vez que sienta esa emoción.

Por el contrario, el tiempo fuera de forma positiva”  es un tiempo que hemos de usar (grandes y pequeños) para calmarnos y volver a resolver la situación desde la cordura y la razón, no desde el enojo o la ira. 

¿Cómo utilizar el tiempo fuera de forma positiva?

1. Invierte tiempo en enseñarle.

Explica al niño lo útil que es tomarse un momento de reflexión tras un conflicto antes de utilizar esta herramienta por primera vez. Muéstrale el valor de darse un tiempo para tranquilizarse y la importancia del objetivo principal: Que todo el mundo se sienta mejor antes de buscar una solución al conflicto.

Por supuesto, la mejor forma de introducir este método es utilizándolo tú. Seas padre o docente, puedes crear un pequeño rincón de la calma (es el nombre que yo utilizo, tú puedes ponerle el que quieras) donde acudir cuando te sientas saturado, enrabietado o frustrado.

Si eres maestro, es más complicado que acudas al rincón del aula, pero puedes, por ejemplo, poner un reloj de arena sobre tu mesa, avisando a tus alumnos de que cuando hagas eso, mientras dure la caída de la arena del reloj, necesitas unos minutos de pausa para recomponerte y calmarte.

Lo más importante es que vigiles tu tono de voz y tu actitud cuando sugieras la utilización de este método. La gran diferencia entre el clásico “rincón de pensar” y “el tiempo fuera de forma positiva” recae, sobre todo, en nuestra intencionalidad a la hora de recurrir a él. El niño tiene que verlo como una herramienta útil para sentirse mejor y no como un castigo.

2. Involucra a los niños en la creación de su “rincón de la pausa”

Una zona que les ayudará a sentirse mejor para poder hacerlo mejor.

Es importante que los niños se impliquen en la creación de su propio rincón de la calma. Si son pequeños puedes pedirles que sugieran qué les gustaría que hubiera en ese espacio, qué necesitan para sentirse mejor, por ejemplo:

  • Cojines
  • Cuentos
  • Música
  • Juguetes blanditos (peluches, pelotas de goma, etc)
  • Plastilina
  • Pasta para modelar
  • Material para manualidades

Se trata de crear un espacio para que consigan calmarse, el mismo objetivo que perseguíamos con la cajita anti-rabietas

actividad para niños caja antirabietas

Consejos para docentes

Si eres docente, puedes pedirle a las familias que colaboren aportando objetos como cojines, peluches, ceras para colorear, un reloj de arena, mandalas, etcétera.

Como te habrás podido imaginar por el título de este artículo, yo he decidido nombrar a mi zona de la pausa obligada “Rincón de la calma”. Dada la connotación negativa de “El tiempo fuera” o “La silla de pensar” te invito a que elijáis juntos el nombre que le queréis poner a su zona de pausa. Podéis poner el letrero con su nombre en un lugar visible y pasar una jornada divertida creando este espacio y decorándolo juntos.

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