Hoy nuestra colaboradora Belén Piñeiro nos explica qué son las rabietas infantiles, qué pasa en el cerebro de nuestros hijos mientras se producen y cómo podemos gestionarlas. No te pierdas algunos de sus consejos y la actividad: “la cajita anti-rabietas”

Las rabietas son, sin duda, uno de los principales motivos de preocupación para los padres. A partir de los dos años de vida, los niños comienzan a expresar sus preferencias, sus emociones y sus gustos de la manera que buenamente saben y ante ellas, los adultos solemos desesperarnos. Sin embargo, las rabietas son algo de lo más común y hemos de tomárnoslas con naturalidad y tranquilidad.

Desde Fixokids queremos ayudar a padres y educadores a actuar ante ellas, por lo que hemos creado un artículo muy completo para abordar este tema. Aprenderemos qué son las rabietas, qué pasa en el cerebro de los más pequeños cuando éstas suceden y veremos una herramienta muy útil para enseñarles a gestionar la ira.

como gestionar rabietas en niños

Índice

¿Qué es una rabieta?

Como vimos anteriormente, no existen las emociones negativas. Cada emoción es necesaria en nuestra vida. Necesitamos sentir cada emoción y todas tienen un propósito que nos ayuda a relacionarnos con nuestro entorno y crecer. Cuando nuestros hijos tienen una rabieta están mostrando una emoción: la ira.

Normalmente, las rabietas infantiles vienen acompañadas de agresividad, llantos y gritos. Y suele ser su reacción frente a la frustración por no conseguir algo que desean. Estas situaciones en ocasiones desbordan a los padres, que no saben cómo actuar cuando ven a su hijo dominado por la rabia. Nosotros hemos de enseñarles que esa manifestación, esa forma de mostrar su enfado, sí produce efectos negativos en ellos y en el entorno, y es mejor canalizarlo de otra forma.

¿Qué pasa en su cerebro?

Cuando hablamos de las rabietas, hemos de tener en cuenta que suelen darse en el momento en el que ciertas áreas de su cerebro están aún en desarrollo, por lo que éstas deben tomarse como una etapa más de su evolución y una oportunidad de aprendizaje.

La ira es una de nuestras emociones básicas. Ha ayudado al ser humano a rebelarse contra las injusticias, a arriesgarse, a establecer límites, a salir su zona de confort… Sus utilidades son múltiples. Esta emoción, como todas las demás, es un impulso que mueve a la persona a actuar.

Cada uno de nosotros viene equipado con unos programas de reacción automática o una serie de predisposiciones biológicas a la acción, sin embargo, nuestras experiencias vitales irán modelando con los años ese equipaje para definir nuestras respuestas ante los estímulos emocionales.

Como padres, nos puede ayudar entender que no depende de nosotros que nuestros niños tengan rabietas. No se trata de estén mal educados. Es una reacción normal. Sin embargo, sí que es importante tener pautas para saber cómo intervenir y ayudarles en lo que esté en nuestra mano.

Consejos y actividad para gestionar las rabietas

Antes de comenzar con las pautas, es importante que entendamos las rabietas como un mensaje: “¡Estoy enfadado y no sé expresarlo de otra manera!” y que comprendamos que nuestro papel en esa situación es darle herramientas para que puedan manifestar y canalizar esa rabia de forma diferente.

Es importante recordar que nuestro objetivo no es reprimir la expresión de la emoción, sino enseñarle la forma de hacerlo de una forma un poco más “civilizada”. Todos nos enfadamos y es necesario poder comunicar lo que sentimos. Sin embargo, hemos de aprender a hacer esto último. Por ello en este artículo quiero ofrecerte herramientas que te sirvan de ayuda para conseguir este objetivo.

Antes de comenzar, es importante que reflexiones sobre la siguiente pregunta:

¿Cómo quiero que mi hijo/a exprese su enfado?

Está bien tener claro lo que no queremos que suceda cuando nuestros niños se enfanden, pero lo primero que tenemos que hacer es ofrecerle alternativas a esa reacción. Si las rabietas son una forma de mostrar enfado y frustración. Los adultos tenemos años de experiencia desarrollando nuestro autocontrol y, generalmente, gestionamos mejor nuestra frustración. Esto es algo que ellos irán adquiriendo poco a poco, en gran parte gracias a nuestros ejemplos de comportamiento.

Es importante tener esto en cuenta para hacer un pequeño ejercicio de autocrítica y pensar en nuestra forma de actuar cuando estamos enfadados. ¿Lo hacemos de una manera adecuada? ¿Somos un ejemplo de conducta? Si hay algo que mejorar, es hora de ponerse manos a la obra.

Consejos básicos para afrontar las rabietas infantiles:

consejos para gestionar rabietas

  • Anticípate a los posibles causantes de la rabieta. Por ejemplo, si sabes que al pasar por cierto escaparate va a querer comprar un juguete o que quiere algo dulce antes de comer, evita esos estímulos.
  • No ignores la rabieta ni les regañes. Recuerda que no queremos que reprima sus sentimientos.
  • Intenta mantener la calma. Sabemos que es un momento difícil, pero tú eres su modelo de comportamiento.
  • Déjale su espacio o dale cariño si crees que eso puede calmarle. ¿Conoces la expresión “Quiéreme cuando menos me lo merezca, porque será cuando más lo necesite”? Aquí tienes un ejemplo práctico para ponerla en práctica. A veces todo se soluciona con un simple y cálido abrazo.
  • En ocasiones puedes ceder. Eso no te hará perder autoridad. Si lo que el niño pide no es descabellado, no hay problema porque alguna vez consiga lo que desea.
  • Ofrécele alternativas: “No podemos ir ahora a la piscina, ¿qué tal si jugamos en el parque?”.
  • Cambia tu discurso para que vea que quieres ayudar. Es importante que sienta que eres su aliado, no su enemigo: “Yo también quiero chocolate, pero si lo como ahora, no comeré después y me dolerá la tripa…”

Y sobre todo, lleva siempre contigo una mochila cargada de paciencia y cariño. Como hemos visto, una rabieta es algo normal y tendremos que aprender a gestionarlas, pero no podemos (ni debemos) evitarlas.

Herramienta para gestionar la rabia: La Cajita Anti-rabietas

Todos los adultos tenemos nuestros recursos para gestionar nuestro enfado: Llamar a un amigo, hacer deporte, escuchar música, etc. Así que vamos a darle a nuestros hijos una cajita con sus propios recursos para gestionar esos momentos de enfado.

El objetivo principal de esta actividad es ofrecer a nuestros hijos una herramienta práctica para que canalicen su frustración e ir, poco a poco, gestionando mejor su rabia.

Materiales necesarios:

  • Una caja de cartón.
  • Material para forrar la caja: cómics, pegatinas, washitape, papel de forrar, pegamento, tijeras, regla…
  • Material de su gusto que irá dentro de la caja. Lo ideal es escogerlo juntos, pero te ofrecemos algunas ideas:
    • Plastilina para golpear o amoldar.
    • Hojas para arrugar o rasgar.
    • Pelotas de material blando.
    • Cojines pequeños.
    • Hojas en blanco.
    • Ceras o lápices de colores.
    • Alguno de sus cuentos favoritos.
    • Incluso podemos incluir algún bote con la boquilla grande para que “se coma los gritos”.

actividad para niños caja antirabietas

 

La idea es elegir los materiales con el niño y enseñarle a utilizarlos. Si lo hacemos de una forma lúdica seguro que no rechazará recurrir a su cajita la próxima vez que se enfade.

Debemos de explicarle que puede utilizar esta caja en esos momentos en los que algo no sucede como él desea y eso hace que se sienta muy enfadado. Os recomendamos construir vuestra propia caja juntos disfrutando de una tarde en familia.

Podemos exponerle que nosotros también nos enfadamos y cuáles son nuestras herramientas para gestionar esa emoción. Después, le preguntaremos qué cree que puede hacer él en esos momentos y ofrecerle también algunas ideas de material para construir su “Caja Anti-rabieta” o “caja de herramientas para la rabieta”.

Tras construirla y explicarle su uso, decidiremos juntos dónde colocarla, ¡es importante dejarla a su alcance! Cerraremos la actividad pidiéndole ejemplos de momentos concretos en los que puede acudir a ella o ayudarle a visualizar su uso con un cuento en el que aparezca este material. ¡Creatividad al poder!

Esperamos que estos consejos te hayan servido de ayuda y como siempre te digo: ¡Ten paciencia! Esta etapa también pasará. ¡Disfrutar de su niñez es lo más importante!

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