Hoy nuestra colaboradora Belén Piñeiro, Maestra de Corazón, nos va a enseñar qué es el mindfulness para niños y qué beneficios tendrá para nuestros peques. Además, ha hecho una meditación guiada, “Paseando entre nubes”, para que puedas comenzar a practicar. Descárgala al final de este artículo. 😁

cómo hacer mindfulness con niños

Cada vez son más los padres y educadores que son conscientes de que los pequeños no necesitan estar constantemente entretenidos y estimulados y que es beneficioso que dispongan en su rutina de unos minutos de calma y tranquilidad.

Durante un tiempo ha surgido una corriente que promovía la estimulación casi constante de los pequeños. Los niños tenían una agenda repleta de actividades, clases extraescolares, música, deportes, idiomas, etcétera, ya desde la más tierna infancia.

cómo aprender a relajarse

Por supuesto que los padres y educadores recomiendan que los pequeños desarrollen todas estas habilidades con la mejor de las intenciones, pero así como intentamos que los niños se hagan responsables y desarrollen todas sus capacidades, es igual de importante enseñarles a parar, a desconectar y a disfrutar de un momento de paz.

Esto les hará no solo aprender a relajarse, sino que también tendrá beneficios sobre su desarrollo cognitivo, sobre su capacidad de centrar y mantener su atención, y también será de gran ayuda para prevenir que en el futuro sufran de estrés, ansiedad u otros problemas similares, tan habituales en nuestros días cargados de obligaciones. Y una manera de conseguirlo es practicando mindfulness para niños. Sigue leyendo y descubre una actividad para iniciarte.

 Indice

Los niños nacen con la capacidad de autorrelajarse

Según los estudios de Tronick y Gianino (1986) los niños nacen con la capacidad de autorrelajarse. Es más, los bebés lo hacen varias veces por minuto. Gracias a la meditación para niños, estos podrán mantener su capacidad inherente de autorrelajación, lo que le será de gran ayuda para su regulación emocional durante la infancia y en el futuro.

Cómo practicar mindfulness para niños: meditación guiada

Es muy probable que no hayas realizado nunca una meditación guiada con tu hijo. No te preocupes. Hoy te mostraremos cómo hacerla paso a paso. Incluso te facilitaremos un pequeño guión para que sigas durante todo el ejercicio, lo puedes descargar al final de este artículo. Cuando te sientas más seguro podrás realizar las variaciones que desees para dirigir el ejercicio.

cómo hacer una meditación guiada con niños

¿Qué tienes que tener en cuenta?

Antes de comenzar a realizar el ejercicio, te recomiendo tener en cuenta los siguientes aspectos:

El lugar

Escogeremos una habitación tranquila, previamente ventilada, con una temperatura confortable y una luz tenue. También puedes acompañar la sesión con una música suave y/o algún aroma relajante como el incienso. El niño llevará ropa cómoda, preferiblemente sin calzado.

La posición

Lo mejor es que pueda permanecertumbado boca arriba para realizar la sesión, (podemos colocar un par de toallas grandes -una sobre otra- sobre el suelo), con brazos y piernas estirados, palmas hacia arriba y espalda recta. Si no puede ser, también puede colocarse sentado cómodamente en una silla, con los pies apoyados en el suelo, la espalda recta y las manos sobre tus rodillas.

También es importante que tú estés cómodo. Puedes sentarte a su lado, para que te sienta cerca, bien en el suelo, sobre un cojín, o en una silla, como prefieras. Es importante que mantengas un tono de voz calmado, pausado, que inspire paz, calma y tranquilidad. Si puedes, ten cerca un poco de agua para refrescar tu garganta durante el ejercicio.

Desarrollo

Recuerda descargarte el pdf para realizar esta parte de la actividad, podrás ayudarte del guión. (Está al final de este artículo).

Para comenzar le pedimos que realice varias respiraciones profundas, todo lo lentas que pueda. Que inhale el aire por la nariz, despacito, despacito… y que lo exhale por la boca muy tranquilamente, despacio, más despacio… mientras centra su atención en su cuerpo relajado: los pies, las piernas, las manos, los brazos, la cabeza, la cara… dejando para el final la columna vertebral.

A partir de ahí, le sugeriremos que visualice su columna vertebral como una escalera que permite subir a las habitaciones más altas de su cuerpo. También, podemos sugerir que sea un pasadizo secreto, por el que podemos subir más arriba y más arriba… mucho más… hasta llegar al cielo. Allí puede volar, recorrer caminos entre las nubes y mirar con otra perspectiva las cosas. Desde allí puede ver su casa, verse a él mismo, relajado como está ahora, y a su mamá o papá (o ambos) compartiendo ese momento con él.

Al “volar” podemos dirigir qué queremos ver, y en esto es mejor que cada uno lleve este camino hacia donde desee, siempre que le transporte a momentos felices, por supuesto.

En este instante puedes pedirle que respire profundamente, que contemple la imagen y te la describa tranquilamente. Es un buen momento para preguntarle cómo se siente respecto a lo que ve y que lo comparta contigo.

Una vez que hayáis compartido este pequeño diálogo, puedes pedirle que, poco a poco, vaya moviendo los músculos de su cuerpo, hasta abrir los ojos.

Fin de la sesión

Para finalizar la relajación, es recomendable emplear unos minutos en el diálogo, para que el niño exprese qué le ha parecido la experiencia y cómo se ha sentido.

Tras una relajación, tanto niños como adultos nos sentimos más conectados con nuestras emociones, preocupaciones, sueños e inquietudes. Es un buen momento para conversar, en esa atmósfera relajada y aprovechar para estrechar nuestros lazos afectivos con los pequeños.

¿Te animas a probar esta actividad de mindfulness para niños? ¡No olvides compartir tus experiencias con nosotros!

¿Quieres otra actividad de relajación?

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Descarga aquí el guión de la meditación guiada

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